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         ENSEÑA SUAVEMENTE

 

Una vez un hombre de la India aprendió meditación en Ananda Márga, su progreso fue dejándose notar, sumergiéndose profundamente en estados de paz y felicidad. Su esposa se alarmó por su creciente interés espiritual y día a día se encontraba más asustada y con mayor ansiedad, temiendo que su marido dejara la familia para volverse monje como es una tradición en la India que aunque no todos , algunos maridos a la edad de la jubilación cuando ya han pasado por todas las etapas, niñez, juventud, madurez, con sus épocas de juego, estudiante, forman una familia... pues en la jubilación es la etapa en la que se dedican a cultivar su vida espiritual, dejando algunos su familia y haciéndose monjes o renunciantes.

         Ella temía que Bábá, con sus poderes mágicos, estaba alejando a su marido de ella, ese temor sin fundamento la hacía odiar a Bábá y a Ananda Marga.
         En uno de los viajes, que de vez en cuando hacía Bábá por distintas ciudades dando mensajes espirituales y hablando personalmente con los devotos, pues un día que Bábá estaba visitando ésa ciudad, esto era en los comienzos de ANANDA Márga en los que no se había expandido en tales proporciones sobre el mundo y los devotos no eran masas ingentes y se podía hablar con Bábá como un amigo y consultarle cosas personales, los devotos le invitaban a comer a su casa, etc. y Bábá aceptó la invitación de este hombre porque era un devoto sincero y quiso bendecidle visitando su casa y comiendo en ella. Pero ésta señora estaba obsesionada y pensando en buscar una forma de proteger su hogar del poder de Bábá.
        Su marido estaba extasiado de como Bábá entre muchas invitaciones había elegido la suya y con vivo entusiasmo se dispuso a preparar una habitación para que antes de la comida Bábá descansara un poco e hiciera su acostumbrada meditación sin que fuera molestado.
        Cuando Bábá empezó a meditar el hombre salió y le díjo a su esposa: después de que termine la meditación le serviremos la comida
 pero mientras tanto voy a acercarme a comprar unos dulces a la pastelería y si él termina antes de llegar yo, no le hagas esperar y sírvele tu plato mas exquisito, arroz con dhal  ( sopa india de legumbres) con vegetales y dhai (yoghurt) y sírvesela con devoción.
        El hombre se marchó a la pastelería que estaba en el mercado y ella pensó: (¡Esta es la mía!). Ella sabía que Bábá era vegetariano, así que fue a la tienda de al lado y compró distintas variedades de carne, las que tenían pero aspecto, como de ya empezar a corromperse.
        Así que en lugar del plato favorito de Bábá le preparó un tazón de sangre, callos de vaca, cerebro de cerdo y en una bandeja de plata le puso carne cruda y lo cubrió todo con un paño blanco de seda bordado.
        Ella pensaba que si le daba éstos alimentos sería ofendido y dejaría su casa y nunca regresaría. Es más... se pondría furioso con su marido y su afecto por Bábá se haría pedazos para siempre. Así que cuando Bábá terminó la meditación, le llevó la bandeja cubierta con el paño y le díjo: aquí tienes la comida, maestro; después ella dejó la habitación y se puso a escuchar detrás de la puerta, esperando la primera exclamación pero no hubo ni un simple sonido.
         "Que extraño" pensó ella "quizás no lo ha visto todavía", "tal vez está esperando a que regrese mi marido".
        Al poco rato su marido regresó con los dulces y la encontró escuchando detrás de la puerta, y él muy sorprendido le preguntó:
        ¿Que haces en la puerta de ésa manera? ¿Le diste la comida? y ella dijo: sí, sí se la di. Bien, muy bien, dijo el marido, ahora voy a entrar para servirle éstos exquisitos dulces  para el postre y hablar un rato con él.
         De pronto su marido salió de la habitación con la cara enrojecida  y le regañó furiosamente. "necia mujer, ¿no te dije que cocinaras para Bábá uno de los más exquisitos platos de arroz, legumbres, vegetales y yoghurt? ... y que le has dado, ¡sólo frutas!. ¿Yo..... le di frutas? y el marido le dijo, por favor ve a disculparte inmediatamente. Cuando entró, lo primero que vio, fue la bandeja de plata, donde le había preparado la carne cruda, ahora estaba llena con frutas jugosas y deliciosas, piña tropical, papaya, plátanos, manzanas, todas frescas y brillantemente coloreadas, después miró al tazón sin poder creerlo, donde ella le había servido la sangre y ahora estaba lleno de cerezas.  Pero ella no daba crédito a sus ojos pues observaba el tazón y era el mismo que ella le había puesto, no comprendía nada y aún se preguntaba como había sucedido todo esto si la habitación no tenía nada más que una puerta, que era en la que ella había estado escuchando. Ella se atemorizó y miró a Bábá. Él estaba sentado serenamente, mirándolo fijamente y sonriéndole le dijo "gracias madre, has preparado una deliciosa comida para mí". Ella sintió tal amor, como nunca había sentido de ningún ser humano y ante estas palabras de agradecimiento que le daba por la comida se desmoronó y cayó a sus pies llorando y pidiendo perdón " ¡Perdóname por favor!" En mi ignorancia, no sabía quien eras tú y he cometido un grave error! ¡Perdóname por favor! Ella no solo lloraba de arrepentimiento, sino del nuevo amor que estaba brotando de su corazón.
          El marido estaba aturdido, pues no comprendía lo que estaba pasando, cuando Bábá bendijo a su esposa, después a él. Hoy en día la familia entera con sus hijos son verdaderos ejemplos de aspirantes espirituales.

          Así es como algunas veces Bábá enseña suavemente y obra milagros, pero no el milagro de transformar carnes en frutas, sino el verdadero milagro, que es: transformar corazones.

 

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