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        Se han propuesto en el mundo muchas teorías. Algunas se referían principalmente al mundo espiritual sin interesarse en absoluto por la racionalidad del mundo psíquico. Desgraciadamente, muchas de estas teorías han sido arrojadas al montón de la basura de la historia. Hubo algunas teorías que mostraron también algún interés por el plano psíquico, pero tampoco pudieron desarrollar el equilibrio mental de la sociedad  y también fueron rechazadas por la gente. Algunas de estas filosofías relacionadas con el mundo físico parecían muy refinadas, pero no estaban en tono con las duras realidades del mundo objetivo. Esas filosofías fueron bastante satisfactorias en el país de los sueños de la teoría, pero no tenían conexión alguna con los aspectos prácticos de la tierra.

        Otras teorías que sonaban algo más agradables al oído hablaban volublemente de igualdad humana; pero al aplicarlas la gente descubrió su ineficacia, porque los principios fundamentales de estas filosofías eran contrarios a las realidades básicas del mundo. "Vaecitryam' pra' krtadharma sama' nam' nabhavisyati": "La diversidad es la ley de la naturaleza; nunca existirá la uniformidad". El mundo está lleno de diversidades, un panorama de abigarradas formas y colores, diversas y variadas expresiones. Uno nunca debe olvidarlo. A veces la exhibición superficial de estas teorías ha deslumbrado los ojos del observador, pero en realidad no contenían dinamismo. Y con todo, el dinamismo es la primera y última palabra de la existencia humana. Lo que ha perdido su dinamismo es como un pozo estancado. En ausencia de flujo, una alberca se llena de malas hierbas y se convierte en un peligro para la salud. Es mejor llenar con tierra esta clase de estanques. Muchas filosofías del pasado han brindado este tipo de servicio negativo a la humanidad. En definitiva, sólo han arrojado a la humanidad en el lodazal del dogmatismo, el criadero de innumerables mosquitos. No contribuyeron al bienestar de ningún ser humano.

            El sentimiento devocional es el sentimiento más elevado y valioso de la humanidad. En Mama'mi Krs'n'a Su ndaram Krs'n'a es la joya más brillante (vaiduryamani) del corazón humano. Este elemento de devoción, el más preciado tesoro de la humanidad, debe preservarse con el máximo cuidado. Debido a que es un valor interno tan tierno, para preservarlo de las acometidas del materialismo, se debe construir una valla protectora alrededor del él, como un alambrado alrededor de una planta delicada. Ahora, la pregunta es; : ¿Cuál es el alambrado protector?. Es una filosofía adecuada que establezca una armonía  correcta entre los mundos material y espiritual, y sea la fuente perenne de inspiración para el avance de la sociedad.

        El sentimiento que nace del amor al suelo indígena de un país se le llama geo-sentimiento. A partir de este geo-sentimiento, surgen otros muchos sentimientos tales como el geo-patriotismo. geo-económico, y muchos otros sentimientos geocéntricos. Incluyendo la geo-religión. Este geo-sentimiento intenta mantener a la humanidad confinada en una parte limitada del mundo. Pero el sentimiento más profundo de la gente es expandirse al máximo en todas direcciones.

        Ahora, ¿cuál es el papel del sentimiento devocional, el tesoro más valioso de la humanidad?. Es transformar el sentido de la existencia mundana en el estado espiritual supremo. Si una filosofía materialista contiene cualquier estrechez, como el geo-sentimiento del que hablamos habrá un desequilibrio entre los mundos interno y  externo; y será inevitable  el desequilibrio psicofísico. Esto es por lo que, la gente permanecerá pobre y privada  de todo. En el pasado este geo-entimiento ha creado un enorme daño a muchos individuos y comunidades de personas. La gente inteligente debe mantenerse al margen de este geo-sentimiento y no aprobar nada que este basado en él, porque contamina el sentimiento devocional, degrada a los seres humanos y socava la excelencia humana,

        Existe aún otro sentimiento que es más amplio que el geo-sentimiento, el socio-sentimiento. Este no confina a la gente a un territorio particular sino que se extiende a una comunidad entera. Esto significa que en lugar de pensar en el bienestar de un área geográfica, la gente piensa más en el bienestar de una comunidad, aún excluyendo a todos los demás. Y en este proceso mientras que se preocupan por el interés de una comunidad determinada, no vacilan en violar los intereses y el crecimiento natural de otras comunidades. Quizá este socio-sentimiento es un poco mejor que  el geo-sentimiento, pero no es completamente ideal, no está libre de defectos.

        El socio-sentimiento causó en el pasado mucho derramamiento de sangre y ha creado una enorme división y desconfianza mutua entre los grupos humanos, separando a un grupo de otro y arrojándolos en las oscuras mazmorras de los mezquinos dogmas. El movimiento de la humanidad ya no  es pues un ancho y caudaloso río, sino una charca estancada.

        Hay todavía otro sentimiento, el sentimiento humano. Muchas personas que nacieron  en el pasado derramaron copiosas lágrimas por la humanidad suficiente. Pero, sorprendentemente, al terminar sus elocuentes discursos se sentaban cómodamente a comer y se obsequiaban con una deliciosa comida de hilsa y pescado koimachi*, como si esos peces no hubieran sufrido dolor y muerte. Este sentimiento humano ha violado expresamente los intereses de criaturas no humanas, pero sus promotores no encontraron nada erróneo en ello.

        Una vez leí en cierto libro que un gran santo vivía sólo de saltamontes empapados en miel. Ese santo no consideraba seriamente que esos pequeños saltamontes tenían fuerza vital latiendo en ellos. Obviamente, los seres humanos tendrán que comportarse racionalmente; deben mantener su existencia mientras que se adaptan a su entorno externo. Es cierto que las criaturas vivientes son el alimento para otros seres vivientes (jiiva jiivasya bhojanam"): incluso los vegetales que comemos cada día tienen células vivientes. Respecto a la comida he expresado mi opinión en algunos de mis libros. 

 

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