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INICIACIÓN DE KALIKANANDA

  Cada noche al volver de la universidad, Prabhat tenía costumbre de caminar por ciertas partes del río Ganges en Calcuta, cercanas a un campo crematorio. Los únicos que visitaban esa zona lo hacían en grupos con los cuerpos de los difuntos que venían a ser cremados.
        Esta parte era muy solitaria pues solía haber ladrones y criminales que golpeaban a las personas que iban solas, para robarlas.
        Pero como Prabhat no tenía miedo disfrutaba de la soledad del lugar para meditar. Un día estaba sentado en la parte arenosa del río, como esperando a alguien, al poco rato oyó el sonido de unas pisadas a su espalda y sin volverse a mirar quien era, le invitó que tomara asiento. Quien se le acercaba era un temible criminal, que lo menos que se esperaba él es que le dieran la bienvenida en medio de aquella oscuridad total. Se detuvo un poco sorprendido pero luego continuó acercándose, sacó una larga daga y le gritó diciendo que le entregase todo lo que tenía. El joven Prabhat, calmadamente le respondió: sí, prometo darte todo lo que tengo. ¿necesitas dinero?, el ladrón cuyo nombre era Kalikananda contesto: no, ahora no. Prabhat le dijo: ¿se ha hecho un hábito en ti robar a los demás? si, ¿pero que otra cosa puedo hacer? y ¿crees que es correcto para un hombre obrar así? me gustaría que dejases de cometer estas malas acciones pero ya veo que no puedes... ¿no es cierto?. Kalikananda estaba absorbido por la forma tan dulce y encantadora en que le hablaba y le respondió: sí, quiero convertirme en un buen hombre, pero nadie me cree y nadie me trata como a un ser humano decente, así que tengo que continuar con lo que hago, no tengo otra oportunidad para subsistir. Además ¿quien me va a ayudar a salir de esto, a enseñarme a ser un hombre bueno?. Prabhat le respondió: yo no creo que tú seas un hombre malo, ¿quieres que te de más poder del que tienes?. Kalikananda en este momento estaba totalmente ablandado por el amor con el que le trataba el muchacho y le suplicó que por favor, que le enseñase.
        El muchacho le pidió que primero se bañase pues se encontraba muy sucio. Kalikananda saltó al agua y se lavó, cuando salió aun goteando, la figura alta y corpulenta del conocido criminal, fue a sentarse frente a aquel muchacho delgado y pequeño de unos 16 años, pero que aparentaba 14, listo para la iniciación, para recibir los secretos de la meditación. Después de la iniciación, kalikananda insistió en escoltar al muchacho a su casa, pues no podía permitir que volviese a su casa sólo a través de aquella peligrosa oscuridad. Prabhat se reía y le decía que no era necesario, pero Kalikananda insistía en protegerlo y escoltarlo como un devoto guardaespaldas.
        Cuando llegaron a casa del muchacho y Kalikananda estaba despidiéndose, Prabhat sacó unas monedas del bolsillo, que era todo el dinero que llevaba e insistió dárselo a Kalikananda y le dijo: te prometí darte todo el dinero que llevaba, por eso quiero darte esto, te daría también mis botones pero como ves no son de oro y no creo que te sean de mayor valor, (en este momento el muchacho le señalo los botones dorados de su camisa). Kalikananda en un instante reflexionó de como este muchacho le había devuelto la esperanza, le había tratado como a un ser humano respetable, había creído en el, y le había ayudado para dar ese paso de confianza para el cambio, y de pronto se emocionó y se puso a llorar, mientras Prabhat insistía más en que cogiese el dinero, más sonoro se volvía el llanto de Kalikananda y decía... no, no, por favor, no puedo recibirlo, pero el muchacho insistía en que lo había prometido y tenía que darlo. Cuando al final Kalikananda se despidió del muchacho aquella noche, su corazón estuvo más liviano que nunca antes en su vida.
         Había muerto el viejo Kalikananda y uno nuevo estaba naciendo.
Incluso muchas décadas después Baba nombraba a Kalikananda y decía que hoy en día es un gran santo, esta haciendo muy buena meditación; ha adquirido el don de saber lo que está ocurriendo en cualquier parte, aún en lugares lejanos. Kalikananda tiene también el don de dejar su cuerpo y viajar en forma invisible. Son muchos los aspirantes espirituales que han tenido experiencias con el y muchos los que han sido ayudados por él en su invisibilidad. 

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